El uso masivo de redes sociales, apps de mensajería y videojuegos online ha abierto una puerta directa a la intimidad de niños y adolescentes. A esa realidad se suma ahora un nuevo riesgo: el empleo de inteligencia artificial (IA) para crear perfiles falsos, imágenes y vídeos manipulados que facilitan la captación sexual de menores. Nos encontramos ante una evolución especialmente peligrosa del grooming, donde la tecnología multiplica la capacidad de engaño, anonimato y daño psicológico.
Comprender cómo funciona este fenómeno, qué herramientas utilizan los agresores y qué consecuencias legales tiene es fundamental para padres, madres, educadores y, sobre todo, para las propias víctimas. Desde un despacho especializado como Boutique Penal, el objetivo es doble: prevenir que el delito se produzca y actuar con rapidez cuando ya se ha iniciado el contacto o la extorsión.
Qué es el grooming y cómo ha cambiado con la inteligencia artificial
El grooming es el proceso mediante el cual un adulto establece contacto con un menor a través de internet con fines sexuales. Tradicionalmente, el agresor creaba un perfil falso, simulaba ser de la misma edad que la víctima, generaba confianza y, poco a poco, introducía conversaciones sexuales, peticiones de fotos íntimas o incluso propuestas de encuentro físico.
Con la aparición de herramientas de IA accesibles a cualquier usuario, este proceso se ha sofisticado y acelerado. El grooming asistido por IA: cómo los menores son captados con perfiles falsos describe precisamente esta nueva realidad: el agresor ya no necesita exponer su imagen ni dedicar tanto tiempo a construir una identidad creíble; la tecnología hace gran parte del trabajo sucio.
Características del grooming “clásico” en entornos digitales
Para entender la gravedad del cambio, conviene recordar las fases típicas del grooming sin IA:
- Contacto inicial: el agresor localiza a la víctima en redes sociales, chats de videojuegos, foros o apps de mensajería.
- Construcción de confianza: se presenta como alguien de edad similar, con gustos y problemas parecidos, y se muestra comprensivo y cercano.
- Intimidad emocional: anima al menor a contar secretos, problemas familiares o escolares, generando una relación de aparente “confidencia exclusiva”.
- Incremento del contenido sexual: introduce poco a poco conversaciones subidas de tono, peticiones de fotos o vídeos íntimos.
- Control y chantaje: una vez que obtiene material comprometido, lo utiliza para exigir más contenido o encuentros físicos, bajo amenaza de difusión.
Este proceso ya era, en sí mismo, un delito contra la libertad e indemnidad sexual de menores, perseguible penalmente en España. Sin embargo, la IA ha añadido nuevas herramientas que incrementan el poder de manipulación del agresor.
Qué aporta la IA al grooming y por qué aumenta el riesgo
Las herramientas de inteligencia artificial permiten crear, en segundos, imágenes de personas que no existen, vídeos falsos (deepfakes) y mensajes generados automáticamente. En el contexto del grooming, esto se traduce en:
- Perfiles falsos hiperrealistas: fotos de adolescentes inventados, pero totalmente creíbles, con expresiones naturales y estilos de moda actuales.
- Mensajes “perfectos”: textos generados o corregidos por IA que imitan el lenguaje adolescente, sin errores llamativos que despierten sospechas.
- Profunda capacidad de imitación: uso de IA para copiar la voz o la imagen de otros menores, suplantando su identidad ante la víctima.
- Deepfakes sexuales: creación de falsos desnudos o escenas sexuales del menor a partir de fotos inocentes, para utilizarlos como herramienta de sextorsión.
En la práctica, el grooming asistido por IA hace que al menor le resulte mucho más difícil detectar el engaño: la persona “al otro lado” parece real, coherente y de su misma edad, y dispone de un arsenal tecnológico para presionarle si la víctima intenta cortar la relación.
Cómo se crean y utilizan los perfiles falsos generados por IA

Uno de los aspectos más peligrosos del grooming asistido por IA es la aparente normalidad de los perfiles utilizados. No se trata de fotos robadas de otros usuarios, sino de caras inexistentes creadas por algoritmos, imposibles de rastrear por la víctima o su familia.
Estos perfiles falsos pueden resultar tan convincentes que incluso personas adultas tendrían dificultades para sospechar. Para un niño o adolescente, el riesgo de confiar ciegamente en ellos es aún mayor.
Herramientas habituales para crear identidades digitales falsas
Hoy en día, cualquier usuario con conocimientos básicos puede acceder a herramientas gratuitas o de bajo coste que permiten:
- Generar rostros humanos que no pertenecen a ninguna persona real, pero parecen fotografías auténticas.
- Modificar rasgos físicos (edad aparente, estilo de ropa, peinados) para ajustarse al perfil que resulta más atractivo para la víctima.
- Crear biografías y publicaciones creíbles mediante IA, simulando una vida cotidiana (clases, amigos, aficiones, problemas escolares).
- Automatizar respuestas mediante chatbots, de forma que el agresor pueda mantener conversaciones simultáneas con varios menores.
En este contexto, el grooming asistido por IA: cómo los menores son captados con perfiles falsos no es un escenario teórico, sino una realidad que ya se está detectando en investigaciones policiales y en los despachos de abogados especializados en ciberdelitos y uso del entorno digital y en los despachos de abogados penalistas especializados en ciberdelitos y delitos sexuales.
Ejemplos prácticos de captación con perfiles generados por IA
Para ilustrar el riesgo, pueden plantearse situaciones como las siguientes (adaptadas de casos reales, pero sin datos identificativos):
- Caso 1 – El “nuevo compañero de clase”: Un menor recibe en Instagram una solicitud de amistad de un supuesto alumno recién llegado al instituto. La foto es una imagen generada por IA, y el perfil contiene publicaciones sobre exámenes, fútbol y series populares. Tras unos días de conversación, el agresor le pide que le envíe fotos “sin camiseta” para “ver si está en forma como dice”. Cuando el menor se niega, empieza el chantaje: asegura tener montajes comprometidos y amenaza con difundirlos.
- Caso 2 – La “amiga gamer”: En un videojuego online, un adolescente conoce a una jugadora con avatar femenino y foto de perfil creada por IA. Comienzan a hablar por chat, luego pasan a una app de mensajería. La supuesta amiga le pide que active la cámara “para ver su cara mientras juegan” y, a partir de ahí, el agresor captura imágenes y las utiliza para fabricar deepfakes sexuales con la ayuda de IA.
En ambos casos, el agresor utiliza la apariencia de normalidad y la afinidad de gustos para acelerar la confianza, apoyándose en el poder de las imágenes generadas por IA para que nada resulte sospechoso.
Deepfakes y sextorsión: cuando la IA se convierte en arma de chantaje
Uno de los elementos más inquietantes del grooming asistido por IA es la posibilidad de crear deepfakes sexuales de menores a partir de fotografías aparentemente inocuas. Basta una imagen de la cara del menor, tomada de sus redes sociales, para montar falsos desnudos o escenas sexuales extremadamente realistas.
Estos contenidos, además de constituir delitos de pornografía infantil y corrupción de menores, se utilizan con frecuencia para la sextorsión: el agresor amenaza con difundirlos si la víctima no envía más material íntimo o no accede a determinadas peticiones.
Cómo se combinan grooming, deepfakes y sextorsión
El proceso puede resumirse en varias fases:
- Obtención de una imagen inicial: el agresor consigue una foto del menor (perfil de red social, captura de pantalla de una videollamada, etc.).
- Creación del deepfake: mediante IA, genera un falso desnudo o vídeo sexual en el que la cara del menor se integra en el cuerpo de otra persona.
- Amenaza directa: muestra una parte del montaje a la víctima (“tengo esto y lo voy a enviar a tu familia y a tu colegio si no haces lo que te pido”).
- Escalada del chantaje: exige nuevas imágenes, vídeos, actos sexuales ante la cámara o incluso encuentros físicos, bajo la promesa de borrar el material.
Este tipo de dinámicas produce un terror intenso en el menor, que suele sentirse atrapado, avergonzado y culpable, lo que retrasa la petición de ayuda y agrava el daño psicológico. Desde la perspectiva jurídica, nos encontramos ante una combinación de delitos informáticos y delitos sexuales contra menores de máxima gravedad.
Impacto psicológico y social en las víctimas menores de edad
Las consecuencias del grooming asistido por IA van mucho más allá del entorno digital. El menor puede experimentar:
- Ansiedad, miedo constante y ataques de pánico, especialmente ante cualquier notificación en el móvil o red social.
- Depresión y sentimientos de culpa, creyendo que ha “provocado” la situación por haber confiado en la persona equivocada.
- Aislamiento social, rechazo del colegio o instituto y descenso brusco del rendimiento académico.
- Dificultades para confiar en adultos y para establecer relaciones afectivas sanas en el futuro.
En muchos casos, la víctima ni siquiera identifica que está sufriendo un delito, especialmente cuando el agresor se presenta como pareja o “mejor amigo” y utiliza el chantaje emocional (“si no me envías esto, es que no me quieres”). De ahí la importancia de una intervención temprana y del acompañamiento legal y psicológico especializado.
Marco legal en España: protección penal frente al grooming y el uso de IA
El ordenamiento jurídico español cuenta con un conjunto de normas penales destinadas a proteger a los menores frente a la captación sexual online, el uso de deepfakes y la difusión de contenido sexual. La evolución tecnológica ha obligado al legislador a actualizar el Código Penal, incluyendo de forma expresa el contenido sexual de menores creado con IA y reforzando la persecución del grooming.
El núcleo penal del grooming se encuentra en el art. 183 ter del Código Penal, que define con precisión qué conductas integran este delito:
El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y proponga concertar un encuentro con el mismo a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño.
Art. 183 ter CP
En el plano práctico, esta figura penal se conecta directamente con los delitos sexuales contra menores, ya que el grooming opera como antesala de agresiones, abusos y producción de contenido pornográfico de víctimas en edad de protección reforzada.
En este contexto, la intervención de un abogado penalista con experiencia en protección de menores resulta esencial para activar todas las vías de protección disponibles y garantizar que la investigación policial se oriente correctamente desde el primer momento.
Delitos aplicables en casos de grooming asistido por IA
Aunque cada caso debe analizarse de forma individual, en el grooming asistido por IA suelen concurrir varios delitos penales, entre ellos:
- Grooming o ciberacoso sexual a menores: contacto con un menor de 16 años a través de internet con fines sexuales, incluyendo propuestas de encuentros o peticiones de material íntimo.
- Corrupción de menores y pornografía infantil: producción, posesión, distribución o difusión de imágenes o vídeos de contenido sexual en los que aparezcan menores, incluso si son deepfakes creados por IA.
- Coacciones y amenazas: cuando se utiliza el chantaje (sextorsión) para obligar al menor a realizar actos contra su voluntad.
- Delitos contra la intimidad: difusión no consentida de imágenes íntimas, aunque la víctima las hubiese enviado inicialmente de forma voluntaria.
- Delitos informáticos: acceso no autorizado a cuentas, suplantación de identidad digital o difusión masiva de contenidos a través de redes.
La acumulación de estos delitos puede suponer penas de prisión muy elevadas, así como órdenes de alejamiento, prohibición de comunicarse con la víctima y medidas específicas de inhabilitación para actividades que impliquen contacto habitual con menores.
Responsabilidad penal de menores agresores y de adultos que encubren
No siempre el agresor es un adulto. Existen casos en los que menores de edad utilizan herramientas de IA para crear deepfakes de compañeros de clase y difundirlos en grupos de mensajería o redes sociales, a veces sin ser plenamente conscientes de la gravedad de sus actos.
En función de la edad y las circunstancias, estos hechos pueden dar lugar a:
- Responsabilidad penal del menor (a partir de los 14 años), con aplicación de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor y medidas específicas (internamiento, libertad vigilada, tareas socioeducativas).
- Responsabilidad civil de los padres o tutores, que pueden verse obligados a indemnizar a la víctima por los daños morales y materiales causados.
- Posible responsabilidad de adultos que colaboren o encubran la conducta, por ejemplo, facilitando acceso a herramientas o ayudando a difundir el material.
Por ello, es crucial que las familias comprendan que crear o difundir deepfakes sexuales de menores nunca es una “broma”, sino un comportamiento que puede tener consecuencias penales muy serias tanto para quien lo realiza como para su entorno.
Cómo detectar señales de grooming asistido por IA en niños y adolescentes
El grooming rara vez comienza con una petición sexual explícita. Suele presentarse como una amistad aparentemente inocente, una relación romántica incipiente o un compañero de juego muy atento. Cuando además se emplea IA para reforzar esa ilusión de normalidad, detectar el peligro se vuelve aún más complicado.
No obstante, existen señales de alerta que padres, madres, educadores y profesionales pueden observar para identificar un posible caso de grooming asistido por IA: cómo los menores son captados con perfiles falsos.
Cambios de comportamiento que deben preocupar
Algunas conductas frecuentes en víctimas de grooming son:
- Uso compulsivo del móvil o del ordenador, especialmente en horarios nocturnos o a escondidas.
- Reacciones de ansiedad (nerviosismo, malestar, enfado) cuando se le pide al menor que deje el dispositivo o muestre con quién habla.
- Aislamiento de la familia y amigos, con preferencia por las relaciones online frente a las presenciales.
- Descenso repentino del rendimiento escolar y falta de interés por actividades que antes disfrutaba.
- Cambios de humor bruscos, irritabilidad, tristeza o llanto sin motivo aparente.
Estos signos no prueban por sí mismos que exista un caso de grooming, pero sí justifican un acercamiento cuidadoso y la apertura de un diálogo sincero sobre lo que está ocurriendo en el entorno digital del menor.
Indicadores específicos de perfiles falsos y manipulación digital
Además de los cambios de comportamiento, conviene prestar atención a:
- Presencia de “amigos” online que el menor no conoce en persona, pero con los que mantiene conversaciones diarias muy intensas.
- Reticencia a hablar sobre esa persona, especialmente si se le pregunta por su edad real, dónde vive o cómo se conocieron.
- Historias poco creíbles sobre la vida de ese contacto (viajes constantes, cambios frecuentes de colegio, falta de fotos con otros amigos o familiares).
- Perfiles con pocas publicaciones antiguas o con fotos que parecen demasiado “perfectas”, sin variaciones naturales de calidad o estilo.
En caso de sospecha, es recomendable no confrontar al menor de forma agresiva, sino acompañarle y explicarle que, aunque se sienta culpable o avergonzado, la responsabilidad siempre es del agresor y que existen mecanismos legales y técnicos para ayudarle.
Medidas de prevención para familias, centros educativos y menores
La prevención es la herramienta más eficaz frente al grooming asistido por IA. No se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a usarla de forma segura, crítica y responsable. Padres, madres, centros educativos y los propios menores deben compartir una misma base de conocimientos sobre riesgos digitales, perfiles falsos y deepfakes.
Un despacho como Boutique Penal, especializado en derecho penal y delitos informáticos, suele recomendar combinar medidas técnicas, educativas y de acompañamiento emocional para reducir al máximo la exposición al riesgo.
Recomendaciones prácticas para familias
Entre las medidas más efectivas se encuentran:
- Establecer normas claras de uso de dispositivos: horarios, lugares comunes para conectarse, límites de tiempo y tipos de contenidos permitidos.
- Supervisión progresiva: adaptar el grado de control a la edad y madurez del menor, utilizando, si es necesario, sistemas de control parental.
- Hablar abiertamente de sexualidad y relaciones sanas, de forma que el menor pueda identificar conductas de manipulación, chantaje o presión.
- Explicar qué es un perfil falso y un deepfake, con ejemplos sencillos, para que el menor entienda que “no todo lo que ve en internet es real”.
- Fomentar la confianza: insistir en que, si se equivocan o se sienten en peligro, pueden contarlo sin miedo a castigos desproporcionados.
La clave es que el menor sienta que no está solo y que, ante cualquier situación incómoda o sospechosa, acudir a un adulto de confianza es siempre la mejor opción.
El papel de los centros educativos y la educación digital
Los colegios e institutos son un lugar privilegiado para trabajar la prevención del grooming asistido por IA. Algunas acciones recomendables son:
- Incluir la educación digital y afectivo-sexual en el currículo, abordando de forma directa temas como el sexting, el consentimiento, el grooming y los deepfakes.
- Organizar talleres prácticos con especialistas en ciberseguridad, psicólogos y abogados expertos en pornografía infantil generada con IA que expliquen casos reales y vías de protección.
- Formar al profesorado para detectar señales de alarma (cambios de comportamiento, bullying derivado de difusión de imágenes, etc.).
- Establecer protocolos claros de actuación ante la detección de un posible delito: preservación de pruebas, comunicación con la familia, denuncia y apoyo psicológico.
Cuanto antes se normalice hablar de estos temas en el aula, más herramientas tendrán los menores para identificar el peligro y pedir ayuda a tiempo.
Cómo actuar ante un caso de grooming asistido por IA
Cuando ya existe sospecha o confirmación de grooming, el tiempo es un factor decisivo. Una reacción precipitada (por ejemplo, borrar conversaciones o enfrentarse directamente al agresor) puede dificultar la investigación penal y, en algunos casos, agravar la situación de la víctima.
Ante cualquier indicio de grooming asistido por IA: cómo los menores son captados con perfiles falsos, es fundamental combinar apoyo emocional al menor, preservación de pruebas digitales y asesoramiento jurídico penal especializado.
Pasos iniciales recomendados para familias y víctimas
De forma general, se aconseja:
- Escuchar sin juzgar: agradecer al menor que haya contado lo ocurrido, evitar reproches y dejar claro que no es culpable.
- No borrar nada: conservar chats, capturas de pantalla, correos electrónicos, enlaces y cualquier rastro digital relacionado con el agresor.
- Desconectar al menor del agresor: bloquear al usuario en redes y apps, pero sin eliminar el perfil ni las conversaciones.
- Evitar responder a chantajes: no ceder a las exigencias del agresor, aunque amenace con difundir material íntimo.
- Solicitar ayuda profesional: contactar con un abogado penalista especializado en delitos sexuales y delitos informáticos, así como con servicios psicológicos.
Un profesional del derecho penal puede orientar desde el inicio sobre la mejor forma de documentar los hechos, interponer denuncia y solicitar medidas urgentes de protección.
Intervención jurídica penal y protección de la víctima
Desde el punto de vista penal, la actuación suele incluir:
- Presentación de denuncia ante Policía, Guardia Civil o Fiscalía de Menores, aportando toda la información y pruebas disponibles.
- Solicitud de medidas cautelares: órdenes de alejamiento, prohibición de comunicación, retirada de contenidos de plataformas digitales.
- Colaboración con unidades especializadas en ciberdelincuencia para rastrear perfiles falsos, direcciones IP y herramientas de IA utilizadas.
- Reclamación de responsabilidad civil por los daños morales y psicológicos sufridos por el menor, así como por cualquier perjuicio económico.
Un despacho especializado como Boutique Penal puede asumir la dirección letrada de la acusación particular, acompañando a la familia durante todo el procedimiento y velando por que se respeten los derechos de la víctima en cada fase del proceso penal.
El papel del abogado penalista especializado en grooming y delitos informáticos
El grooming asistido por IA se sitúa en la intersección de varias áreas del derecho penal: delitos sexuales, delitos informáticos, delitos contra la intimidad y, en muchos casos, delitos económicos cuando existe sextorsión con fines de lucro. Esta complejidad hace especialmente valiosa la intervención de un abogado penalista con experiencia específica en este tipo de casos.
En Boutique Penal, el enfoque se basa en una combinación de conocimiento técnico (comprender cómo se utilizan las herramientas de IA, cómo se rastrean perfiles falsos y cómo se preservan las pruebas digitales) y sensibilidad hacia la situación de la víctima, que suele llegar al despacho en un estado de gran vulnerabilidad emocional.
Funciones clave del abogado penalista en casos de grooming asistido por IA
Entre las principales funciones del abogado penalista en este ámbito destacan:
- Asesoramiento preventivo a familias, centros educativos y entidades que trabajan con menores sobre riesgos, protocolos y obligaciones legales.
- Análisis jurídico del caso para determinar qué delitos se han cometido, qué penas pueden solicitarse y qué vías de reparación existen.
- Coordinación con peritos informáticos para acreditar la existencia de deepfakes, rastrear el origen de perfiles falsos y validar técnicamente las pruebas.
- Defensa de los derechos de la víctima durante la instrucción y el juicio, evitando su revictimización y solicitando medidas de protección adecuadas.
- Reclamación de indemnizaciones por daño moral, tratamiento psicológico y otros perjuicios derivados del delito.
La experiencia en delitos contra la libertad y delitos informáticos permite al abogado anticipar las estrategias de defensa del agresor y preparar un caso sólido, basado tanto en la prueba digital como en informes psicológicos y periciales especializados.
Defensa penal de menores investigados por uso de IA en contextos de acoso sexual
En el lado opuesto, también pueden darse situaciones en las que el despacho deba asumir la defensa penal de un menor acusado de crear o difundir deepfakes sexuales de compañeros, o de participar en dinámicas de grooming entre iguales.
En estos casos, el abogado penalista debe:
- Garantizar los derechos del menor investigado, evitando vulneraciones procesales y asegurando que se respeten los principios de la jurisdicción de menores.
- Diferenciar entre conductas imprudentes y conductas dolosas, acreditando, cuando proceda, la ausencia de intención de causar un daño tan grave.
- Impulsar medidas educativas y reparadoras, en lugar de centrarse exclusivamente en la sanción, siempre dentro del marco legal.
La realidad de la IA y las redes sociales hace imprescindible trabajar también en la reeducación digital de los menores que incurren en estas conductas, para evitar que se repitan y reducir el riesgo de victimización futura de terceros.
Retos futuros: IA, anonimato y protección penal de la infancia
La velocidad a la que evoluciona la inteligencia artificial plantea un desafío constante al derecho penal. Cada nueva herramienta capaz de generar imágenes, vídeos o perfiles falsos abre una potencial vía de abuso contra menores, obligando a jueces, fiscales, abogados y cuerpos policiales a actualizarse de forma permanente.
En este escenario, el grooming asistido por IA: cómo los menores son captados con perfiles falsos no es solo un problema tecnológico, sino un fenómeno que exige una respuesta coordinada entre el sistema penal, el sistema educativo, las familias y las propias plataformas digitales.
Necesidad de actualización normativa y especialización profesional
Algunos de los retos más relevantes a medio plazo son:
- Adaptar continuamente el Código Penal para incluir de forma expresa nuevas formas de explotación sexual digital y uso de IA.
- Reforzar las unidades especializadas en ciberdelincuencia con medios técnicos y formación específica en IA generativa.
- Impulsar la formación en derecho penal tecnológico de abogados, jueces y fiscales, para que comprendan a fondo el funcionamiento de estas herramientas.
- Establecer obligaciones más estrictas para plataformas y redes sociales en la detección y bloqueo de perfiles falsos y contenido sexual de menores.
La especialización en delitos informáticos, delitos sexuales y delitos contra menores se convertirá, cada vez más, en un requisito imprescindible para la práctica penal, especialmente en despachos que, como Boutique Penal, centran su actividad en la protección de la víctima y en la persecución eficaz de estas conductas.
La importancia de la concienciación social y la educación temprana
Más allá del ámbito jurídico, la lucha contra el grooming asistido por IA pasa por una profunda concienciación social. Es necesario cuestionar la normalización de la hipersexualización de menores, la difusión irresponsable de imágenes ajenas y la trivialización de los deepfakes como simple entretenimiento.
Educar a niños y adolescentes en un uso crítico de la tecnología, enseñarles a identificar perfiles falsos y a desconfiar de peticiones de contenido íntimo, y ofrecerles canales seguros para denunciar y pedir ayuda son pilares esenciales para reducir el número de víctimas y limitar el daño que estos delitos pueden causar.








